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Jue, Dic

Cocinando con queso

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Alimento completo y muy nutritivo, el queso destaca por su inconfundible sabor y por la enorme cantidad de variedades que podemos encontrar en el mercado. Sus texturas y aromas son tantos, que dan gusto a todos los paladares. Aunque es común degustarlo solo, con un poco de pan y vino, el queso se ha convertido en el mejor aliado de los fogones, ya que nos ofrece amplias posibilidades para sorprender y deleitar en la cocina. ? Ya conoces todo lo que te puede ofrecer el queso?


Somos millones de personas en todo el mundo los que tenemos que estar agradecidos a ese pastor que un día, para transportar la leche de sus ovejas, decidió meterla en una tripa de cordero y, por acción del sol, acabó solidificándose y dando lugar al queso. Así cuenta la leyenda que fue cómo se originó el queso, pero, si no hubiera sido este pastor, hubiera sido otro el que se hubiera dado cuenta que el cuajo de la leche fermenta, y hace que ésta se convierta en queso. Dependiendo de su maduración, obtenemos quesos más frescos o más curados.

Siglos después, este alimento se ha multiplicado por el mundo obteniendo un sinfín de variedades. Si Francia se conoce como el país de los quesos, España, Italia, Suiza u Holanda tampoco se quedan atrás. Pero también hay quesos en Rusia, Turquía, Grecia, Estados Unidos, Gran Bretaña... Y todos se pueden utilizar en la cocina, salvo aquellos que tienen un proceso de maduración y elaboración tan complicado, que cualquier gourmet se llevaría las manos a la cabeza si lo echaras al puchero.

Los tipos de quesos
Dependiendo de la pasta, sabor y textura que posean, establecemos diferentes variedades de queso:

  • Quesos duros: de pasta compacta, se conservan a temperatura ambiente. Manchego, roncal, idiazábal (todos ellos españoles), parmesano, sardo o reggianito (italianos) son algunos ejemplos. Si los rallas en el momento, y los añades a un plato de pasta, ensalada o arroz, verás qué delicia. Con ellos puedes preparar cualquier gratinado, relleno o salsa.
  • Quesos frescos: son muy húmedos y sin maduración, como los españoles Burgos o Villalón. Son ideales para hacer postres, cremas, salsas, rellenos y ensaladas.
  • Quesos de mediana humedad: de color blanco casi amarillento, con algo más de consistencia y maduración, son el italiano ricotta (textura granulosa) o el griego feta. También la mozzarella italiana, de pasta hilada, es de consistencia semiblanda. Son excelentes para postres, cremas, rellenos, ensaladas y pizzas.
  • Quesos grasos: un ejemplo típico son los gallegos de tetilla o de Ulloa, el danés havarti, el holandés gouda, el inglés cheddar, o los galos brie y emmenthal. En ensalada, pasta o arroces pueden dar un toque de color interesante. También se pueden derretir en pizzas, lasañas, rellenos o gratinados. Otra opción es elaborar deliciosas tostadas con una loncha de estos quesos derretidos. En este apartado también deliciosos untables como las extremeñas Torta del Casar o de la Serena.
  • Quesos azules: su consistente sabor, debido a complejos y prolongados procesos de fermentación y maduración, les hace ideales para preparar cremas o elaborar salsas que casan a la perfección con la pasta o carnes. En crudo se pueden añadir a las ensaladas. El roquefort francés o el asturiano de Cabrales son dos de sus máximos exponentes.

Hoy podemos encontrar en el supermercado productos fantásticos listos para utilizar en la cocina. Es el caso de los quesos en lonchas, o los quesos rallados, que pueden enriquecer en un momento la pasta, la pizza, las verduras rellenas, el arroz, una ensalada, un gratinado o una sopa. Muchas de las marcas ofrecen combinaciones de varios quesos para ofrecer texturas y sabores sorprendentes.

Recetas con queso:

Ensalada griega de pasta
Ingredientes: 150 gr. de queso azul Arla Danablu, 350 gr. de tagliatelle, sal, pimienta, pimentón, aceite de oliva, 2 chalotas, 2 calabacines medianos, 1 lata de atún al natural (aprox. 200gr.), 4 tomates cereza, 6 hojas de albahaca, 6 aceitunas negras sin hueso.

Elaboración:
Pelar los calabacines y cortar en tiras finas. Cortar las hojas de albahaca en tiras muy finas, trocear los tomates y picar las aceitunas. Pelar las chalotas, picarlas muy finas y saltear unos 3 minutos a fuego suave en una olla grande con un poco de aceite de oliva; añadir las tiras de calabacín y rehogar otros 3 minutos. Incorporar el tomate, la albahaca, las aceitunas y el pintón. Añadir el atún escurrido y troceado (en trozos no muy pequeños) y el queso azul desmenuzado. Cocer la pasta en abundante agua ligeramente salada y con un poco de aceite de oliva. Escurrir la pasta e incorporar la mezcla anterior. Espolvorear con pimienta recién molida y servir enseguida.

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