Durante los últimos 20 años, el pensamiento político del Libertador Simón Bolívar ha sido pisoteado, manipulado, tergiversado y enlodado, por una serie de trúhanes que se hacen llamar “bolivarianos” para apoderarse del simbolismo ético que éste nombre le aporta.

En menos de una semana se hicieron virales dos noticias, por las redes sociales, que demostraron, nuevamente, que Nicolás Maduro no tiene el control del país, ya que infinidades de zonas en la geografía nacional están en manos de grupos delincuenciales.

No sé si Guaidó ha leído _El arte de la guerra_ de Sun Tzu, el estratega militar chino del siglo V antes de Cristo, pero algunas de sus acciones están enmarcadas en los lineamientos plasmados en ese libro:orange_book:que, a pesar del tiempo transcurrido, es el manual de cabecera de muchos jefes militares en el mundo. Creo que ni Maduro ni Cabello lo han leído, a juzgar por la forma como se comportan, porque son muy predecibles en la estrategia política, pues basta con oír uno de sus discursos para que nos percatemos de que ya los hemos oído todos, de tanto que se repiten: comandante eterno, imperio, viviremos y venceremos, Chavez vive la lucha sigue, Maduro al yanqui dale duro, como esos discos rayadosdosdosdosdos... Me consta que Alí Rodríguez Araque sí lo leyó y también debieron hacerlo otros guerrilleros de la antigüedad agrupados en el chavismo a falta de mejor destino. Pero se les debe haber olvidado porque muchos de ellos se quedaron en el gamelotal de los cerros, congelados en esos tiempos "heroicos" en que trataron de hacer la revolución por la fuerza de las armas, solo para encontrarse con que el Ché Guevara había tenido razón cuando, en Cuba, les dijo a los jefes del Partido Comunista de Venezuela ☭ que aquí eso no era posible porque existía un tipo llamado Romulo Betancourt, cuyo partido estaba muy metido en el corazón de los barrios pobres.

Cuando observo que un vocero reconocido o muy principal de nuestra oposición política, de pronto afirma que "todas las opciones (léase, todas las rutas para buscar una salida a la tragedia venezolana), se encuentran sobre la mesa" (léase, son igualmente válidas y pertinentes), entonces no me queda más remedio que pensar que se pierde otra oportunidad de lucha efectiva. Porque, sencillamente, la realidad no es así. El dibujo libre puede llevar a la conclusión de que la negociación, el camino "perfectamente" democrático, la movilización popular, y el derecho a rebelión, son esencialmente lo mismo. Pero no. No lo son. Y el dibujo libre en el combate político, bien se sabe, sólo lleva a la nada.

En  medio de la actual situación venezolana, los gobiernos de corte democrático, ya sean en los estados y, sobre todo, en las ciudades, deberían ser ejemplo de rectitud, moralidad, transparencia y de participación ciudadana.