Llegó el 2020 y el panorama en la Gobernación de Anzoátegui sigue siendo el mismo. Todos quienes integran el Tren Ejecutivo, todos los trabajadores y colaboradores, afrontamos el nuevo año con el compromiso del primer día y con la fe reavivada para cumplirles a los anzoatiguenses.

Una manera simple de decirlo es la siguiente: sin crisis, sólo habrá continuismo. Con crisis, puede que no, existe la posibilidad de que no. Y cuando digo "crisis", no me refiero a la catástrofe socio-económica que destruye el país; esta ya existe desde hace tiempo. Me refiero a que tenga una expresión política: a una crisis política de suficiente conmoción, como para sacudir la pasividad o la resignación política del presente, y producir condiciones para que la crisis desemboque en un cambio político, que sí sea de verdad, sustancial; no de puras expectativas que se desvanecen ante la improvisación, el aprovechamiento personal y las tramoyas de diálogo.

La pregunta, aunque es obvia, porque es generalizada, no deja de ser un poco pretenciosa, en el caso de que se aspire dar una respuesta clara. No creo que dicha pregunta tenga respuesta clara, precisa, inequívoca. Al menos no para que los que luchamos, así sea poniendo un granito de arena, para que sea superada la hegemonía despótica, depredadora y envilecida, que aún impera en nuestra patria.