Como resultado de la política económica del régimen, el salario de los trabajadores venezolanos ha sido pulverizado por la hiperinflación. En realidad no hay salario que aguante el empuje de unos precios desbocados con lo cual trabajadores activos, pensionados y jubilados hoy están arruinados. Hace una semana, en medio de esos anuncios como el que realizó hace más de seis meses cuando pidió a todos los ministros poner sus cargos a la orden y todavia éstos permancen en esos cargos, Maduro planteó que adoptaría medidas supuestamente para proteger el salario que él mismo ha destruido con sus política y con su modelo. Lo trágico del caso es que en esas ocurrencias dijo que se pretendía vincular el salario con el petro.

Sin duda que Donald Trump no es un estadista como lo fueron, por ejemplo, F. D. Roosevelt, que ganó la Segunda Guerra Mundial, o R. Reagan, que ganó la Guerra Fría. Tampoco es un político de raza, como Nixon, Clinton y Obama. No es un servidor púbico de trayectoria como Carter o Bush padre. Y sin embargo ahí está, en el Despacho Oval de la Casa Blanca, escándalo tras escándalo, camorra tras camorra, conflicto tras conflicto. Desde luego que la presidencia de EEUU no puede ser un lecho de rosas, si acaso de espinas, pero con Trump se ha convertido en un ring de boxeo, y el presidente luce ansioso por nuevas peleas y nuevos contrincantes.

Había iniciado el año 1817, el Teniente General Don Pablo Morillo había ingresado en territorio venezolano luego de sojuzgar a los independentistas en la Nueva Granada (actual Colombia); venía decidido a repetir la hazaña en la Provincia de Venezuela y someter a lo que llamaban “los bandidos” que seguían a Simón Bolívar.