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Lun, Dic

ABC de la política #AcepToElReto // Por: Carlota Salazar Calderón @carlotasalazar

Opinion

Más que una frase que posesionar en Acción Ciudadana en Positivo (Acep), significa un estado de ánimo en este tiempo político convulsionado por los fantasmas divisionistas que pululan en la conciencia colectiva. Frente a un gobierno ineficiente y corrupto que actúa en función del control absoluto de la sociedad, una oposición fragmentada entre quienes exigen cambio de gobierno mediante el voto y quienes presionan para una transición. Los votantes son partidos políticos que no han entendido que en la unión está la fuerza, cada uno arrima braza para su sardina, los de la transición unos en el dialogo, otros en el golpe de estado, intervención extranjera… posiciones que en lugar de conjugarse, complementase y discutirse internamente se han dedicado a descalificase insanamente.

Así es como los que no creen en el voto llaman colaboracionistas a los que son candidatos, los que creen en el dialogo llaman extremistas a los que no creen en ello… y así vamos por un barranco fortaleciendo a una minoría que tiene el poder.

Es por ello que pienso que es hora de abrir un espacio político, una opción dentro de los sectores que se oponen al gobierno, que lleva un planteamiento de cambio para la sociedad venezolana, para que tenga capacidad de canalizar y resolver sus demandas sentidas, fortaleciendo liderazgos comunitarios. Es hora que el ciudadano activo comprometido con los problemas de la comunidad asuma el reto y salga adelante a exigir, reclamar, proponer… pero también a votar si está presente un evento electoral, es decir utilizar todos los espacios como estrategia para lograr el objetivo: cambiar el gobierno.

Pero no un quítate tú para ponerme yo se trata de pasar del individualismo al colectivismo solidario, humano, de cara a la gente. Hemos llegado a este extremo de deterioro por el vivo criollo, cuanto hay pa’ eso o el ponme dónde haya, arrimados siempre al poder a ver qué nos cae ¡qué migaja nos dejan! Que no mide el daño que le hace a los demás. El venezolano tiene una cultura parroquial a la chita callada de complicidad, producto de las divisiones raciales, negros, blancos, indios, pardos… que en tiempos de la colonia fortaleció al caudillo en una relación de ordeno y mando, seguidores incondicionales y enemigos a vencer no adversarios, que está tatuado en el imaginario social.

Es el mismo espacio político de cambio hacia la inclusión, la participación del ciudadano en la gestión pública que acerca el poder a la gente, que viene de los años 80 de la Copre, del proyecto constitucional de Rafael Caldera, de la Escuela de Vecinos, asociaciones y federaciones… que Chávez capitaliza e incluye en la CRBV del 99, que luego cambia en el 2005 hacia el Socialismo del Siglo XXI, modelo que impone a trocha y mocha contra la voluntad de los venezolanos, por usencia de cohesión y de organización en el reclamo, en la propuesta, en el voto…sin miedo a las críticas y a las descalificaciones.

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