Prioridades: Gente y Ciudad // Por: María Alejandra Malaver @malemalaver

Escrito por María Alejandra Malaver @malemalaver el . Publicado en Opinion

Cuando una sociedad es atacada por un sistema de gobierno opresor, el ciudadano es afectado en múltiples formas y maneras.

En Venezuela el ciudadano ha sido objeto de un experimento social nefasto. La sociedad amigable, cordial y dicharachera mutó a una avalancha agresiva de personas que intentan sobrevivir en medio de la vorágine.

Pasamos de una ciudadanía que soñaba con el crecimiento y la prosperidad, a otra que solo busca comida en todas las esquinas de nuestras ciudades.

El venezolano se distinguía por su cordialidad para recibir a los extranjeros, y ahora nosotros somos los emigrantes. Ahora, nuestro pueblo pasó de ser anfitrión a huésped de panameños, peruanos, chilenos, y colombianos.

El cambio para Venezuela debe centrarse en el ciudadano; la construcción de un mejor país debe darse con la gente y por la gente.

Tenemos que frenar la neocultura del oprimido, para salvar los vestigios de consciencia libertaria y liberadora que aún subsiste en medio de los escombros de casi dos décadas de anarquía y aniquilamiento social.

Debido a la destrucción del ciudadano como factor determinante; en este ensayo de socialización de la vida y de la identidad nacional, también se ven directamente afectada nuestras ciudades.

Las ciudades la hacen los ciudadanos; pero las ciudades sin habitantes es un cúmulo vacío de cemento, avenidas y edificios. Los centros y asentamientos son para la vida del hombre, y no para su destrucción colectiva.

Actualmente, en Venezuela vemos que las zonas pobladas han perdido su sentido de bienestar y calidad para el ciudadano.

Las ciudades dejaron de ser puntos de convivencia, para ser simplemente el escenario donde coinciden problemas, crisis y hambre.

El ser humano creó las ciudades para su mejoramiento como sociedad y como individuos, pero bajo el actual modelo económico, social y político, las ciudades también perdieron su norte.

Es por esto, que quienes deseamos un porvenir mejor tenemos que trabajar para construirlo haciendo y promoviendo los cambios.

Sí, existen cambios políticos que deben ser incentivados, pero sin dejar a un lado el cambio cultural y de mentalidad.

Debemos reconstruir a Venezuela, y la mejor forma de hacerlo es a través de la reconstrucción de los venezolanos. Y para esto, todos tenemos que dar nuestro granito de arena.

Cada quien desde su trinchera, cada quien con sus responsabilidades, todos podemos contribuir al cambio entre nuestra gente y la trasformación de nuestras ciudades. El futuro puede ser mejor, siempre y cuando lo transformemos desde el presente.