Este martes 5 de febrero me tocó ser testigo de una visión bizarra del mundillo político de esta Narnia tropical en que se nos ha convertido la otrora tierra de gracia pues asistí a la “casa de las leyes” así descrita por una furibunda defensora de la Tierra de Gracia en las afueras del Palacio Legislativo.

“La entrada”
Cual capitulo inicial de la crónica, lo primero siempre es lograr entrar al mundo fantástico de turno pero en lugar de cruzar un portal mágico, un espejo o caer por el agujero del conejo, debía traspasar el control militar impuesto en la casa de los civiles y cuando antes simplemente pasaba la puerta mostrando mi pase mágico (cedula) me toco hacer malabares para colearme detrás de un grupo de periodistas italianos en el momento justo en que “alguien” decidió dejar entrar a todos los que llevábamos más de dos horas esperando la autorización en el portal mágico de la esquina de la Ceiba, transfigurándome y usando los poderes mágicos que dan el hablar al menos correctamente el idioma de los italianos y luego de un juego de palabras, me colaron como parte de su equipo. Después fue más fácil, solo mostré mi pase mágico y pude pasar a los jardines del Palacio Federal Legislativo, lugar de reunión de tierra gracianos y Narnianos.

“El patio de la fuente republicana”
Caminando por las veredas empedradas y alrededor de la fuente republicana conocí las diferentes comunidades que conviven dentro del mundo mágico del Palacio Federal; soldados al servicio de Narnia, colectivos narnianos, ciudadanos Tierra Gracianos, periodistas de diversos mundos, diputados narnianos y tierra gracianos, constituyentistas Narnianos, habitantes de Narnia, sobrevivientes de la tierra de gracia, y en fin, un pequeño microcosmos de lo que existe a las afueras de ese lugar, concentrado cada quien en atender lo que les interesa y oír lo que les conviene o es permitido.

“Los espacios prohibidos”
Como en toda historia fantástica hay sitios que son vedados y para pasar debes pronunciar palabras mágicas o poseer el carnet que te de acceso. Los salones donde hace tiempo los visitantes podían pasar su tiempo contemplando las glorias pasadas antes de Narnia son ahora impenetrables para aquellos que han osado no reconocer al Rey de Narnia y no rinden pleitesía a su padre fundador, pues hace un tiempo los Narnianos habían perdido su posesión pero como explican las crónicas, luego de batallar contra las fuerzas de la tierra de gracia, han logrado reinstaurar al menos parcialmente el control de Narnia sobre las fuerzas de la tierra de gracia para beneplácito y disfrute exclusivo de ellos.

“Los salones de los reinos”
Hay dos grandes salones donde Tierra gracianos y Narnianos se reúnen para discutir sus leyes, uno donde entra todo el mundo, incluso Narnianos o sus reporteros y otro donde solo Narnianos son permitidos, excluyendo a todo aquel que por motivos de seguridad puedan representar algún tipo de fuerza perturbadora de su “impoluta” dialéctica y soberana presencia. En el salón tierra graciano oyes describir a un lugar que está en caos, desmembrado, carente de lo más básico en todo sentido, que se rebela ante los Narnianos y quiere que todos vivan en paz y tranquilidad, donde las leyes son para todos, donde piden ayuda a los habitantes de otras tierras para salir del desastre que se vive fuera del palacio y el otro, el Narniano, donde hablan del legado del primer rey de Narnia, de lo grandioso que es su heredero y sus seguidores, donde la historia es narrada no como pasó sino como conviene a Narnia conocer, donde las leyes que quieren hacer son para someter a los tierra gracianos y desaparecerles, hacerles huir a otros reinos colindantes o al menos obligarles a someterse a los Narnianos y sus deseos, donde describen a una tierra boyante, pujante, sin crisis, sin pobres ni hambrientos, donde todos son felices alabando el heredero de Narnia y secundan a su corte, donde la tierra de gracia y sus problemas son solo planes mediáticos para destruir Narnia. Claro, al salón de Narnia no entras a menos que seas parte de su sequito y los demás deben conformarse con ver lo que sucede desde una TV colocada a las afueras del Gran Salón Narniano, contrario a lo que sucede en el otro donde logré sin mucha oposición salvo la gran asistencia que copó hasta el último centímetro de espacio, y usando mis poderes mágicos, me transfiguré en periodista y pude verlo todo desde el palco reservado a los cronistas. Una diferencia abismal.

“Los diálogos de los salones”
En ambos salones se fraguaban planes, leyes y acuerdos para defenestrarse mutuamente. Mientras los tierra gracianos claman ayuda a otros reinos para atender lo que ellos aceptan como un desastre de proporciones épicas, hacen acuerdos para que todos puedan superar la crisis que evidentemente sucede fuera de los muros del Palacio, narran historias de terror de como los Narnianos han destruido la Tierra de Gracia y la han convertido en una Narnia tropical, debaten libremente, apoyan una salida pacífica, claman justicia ante los crímenes de todos los que se han aprovechado de Narnia y presentan propuestas ajustadas a las leyes que aun rigen esa dicotomía de territorios etéreos en presencia de todo el que quiera entrar o como en mi caso, pueda colarse, del otro lado de la puerta, en el Salón Narniano, agazapados bajo el cobijo de su naturaleza sectaria, narran historias fantásticas de luchas contra las fuerzas de otros reinos que quieren invadir Narnia para arrebatarles el poder, llevarse los unicornios, los troles, las aves fantásticas que hablan con el heredero, eliminar el estado de prosperidad que el heredero ha logrado para sus cortes, destruir las iniciativas de unificación de pensamientos, criterios y direcciones que solo ellos pueden lograr, hablan de como un malvado reino del norte y los de la tierra antigua se confabulan en su contra destruyendo el comercio que tanto trabajo les costó montar con los reinos del oriente, con el reino del oso y el de los fideos, platicando como suenan los proyectiles “ a pata de oreja” y proponiendo leyes que puedan hacer que los tierra gracianos huyan despavoridos y dejen a Narnia para los Narnianos.

“El fin de los reinos”
Esta historia no fuese tal si no hubiese un triunfador pues como en todo relato épico, una fuerza siempre se impone a otra, sino, no fuese interesante pues a nadie le apetece leer un relato donde fuerzas tan disimiles terminasen llegando a un acuerdo y vivan de forma distinta a como cada cual propone, pero la diferencia es que los Tierra gracianos intentan hacer que todos convivan de acuerdo a leyes consensuadas y pactos de convivencia productivos, que permitan a todos los habitantes del reino no importando su etnia particular progresar, salir de la miseria y construir un reino donde haya la oportunidad para que cada quien crezca por su cuenta y esfuerzo mientras que el otro solo quiere que no exista otra cosa que Narnia, con sumisión absoluta al heredero y su corte, con una sola forma de pensar, donde sea el Rey actual quien determine tu futuro, tu prosperidad, tu libertad.

Nada puede decirnos que reino prevalecerá, pero como vi las cosas, Narnia tiene sus días contados.