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Mar, May

Nuestro amigo Monroe // Por: Leonardo Guzmán @leonardoguzman

Opinion

Luego de los sucesos del 19 de abril de 1810, la recién creada Junta Suprema de Caracas, ordenó la primera misión diplomática de Venezuela con destino a Londres e integrada por el Coronel Simón Bolívar, Andrés Bello y Luis López Méndez. El objetivo de la misión era el de solicitar el apoyo de Inglaterra a la Junta Revolucionaria, la visita oficial terminó sin el deseado apoyo pero fue el primer antecedente de petición oficial de intervención extranjera por parte de venezolanos en los conflictos internos de Venezuela.

En 1.815 para afianzar los acuerdos del Congreso de Viena, en nombre de la muy Santa e indivisible Trinidad, el Emperador de Austria, el Rey de Prusia, y el Emperador de Rusia, como consecuencia de los grandes acontecimientos que han señalado Europa convinieron “Conforme a las palabras de las Santas Escrituras, que ordenan a todos los hombres mirarse como hermanos, los tres monarcas contratantes permanecerán unidos por los lazos de una verdadera e indisoluble fraternidad y se considerarán como patriotas, se prestarán en toda ocasión y en todo lugar asistencia, ayuda y socorro...”, se había constituido la Santa Alianza,  y surgía el derecho de intervención  cuando las monarquías estuviesen amenazadas, ellos se obligaban a interponerse donde fuera preciso para proteger la legitimidad monárquica, los principios del absolutismo y reprimir cualquier movimiento revolucionario.

En ese entonces la política exterior norteamericana era la de  favorecer la aparición de gobiernos democráticos sin la aplicación de acciones. Quincy Adams secretario de estado para la época sintetizó este modo en los siguientes términos: “Por donde sea que el estandarte de la libertad y la independencia se haya desplegado o se vaya a desplegar, ahí estará su corazón (refiriéndose a Estados Unidos), sus bendiciones y sus plegarias. Pero no irán a ultramar en busca de monstruos que destruir. Desearan la libertad e independencia de todos, pero solo serán paladines y justificadores de si mismos”

La doctrina Monroe, (por James Monroe, 5to presidente de los Estados Unidos) nació ante la pretensión de la Santa Alianza de intervenir en el proceso de emancipación de las colonias americanas de España con el fin de restaurar el antiguo régimen colonial. Gran Bretaña en razón del principio de no intervención en asuntos internos se opuso al plan, por lo que George Canning, secretario de exteriores británico, planteó a su recién independizada colonia una acción conjunta para frenar las intenciones de la Santa Alianza.  Tales circunstancias condujeron a un replanteamiento de la política internacional de Estados Unidos, lo que condujo a John Quincy Adams, solicitar al presidente Monroe que suprimiera de America todo colonialismo europeo, por lo que en 1823, proclama unilateralmente la Doctrina Monroe, al declarar que Europa no debía inmiscuirse en los asuntos de America, advirtiendo que Estados Unidos estaba  decidida ir a la guerra para proteger la inviolabilidad del continente americano.

El asesor de seguridad nacional de los Estados Unidos  Jonh Bolton afirmó que "En esta administración no tenemos miedo de usar la frase 'Doctrina Monroe’, este es un país de nuestro hemisferio y ha sido el objetivo de todos los presidentes de EE.UU. desde Ronald Reagan tener un hemisferio completamente democrático". Les aseguro que hoy mas que nunca los venezolanos acogemos con beneplácito la afirmación de Bolton y vemos en Monroe un amigo en la causa para lograr la libertad de Venezuela. En fin, si Bolívar pretendió la intervención de Inglaterra para lograr aplastar el dominio español, porque razón no vamos a pedir la intervención de los Estados Unidos para aplastar el dominio ruso-cubano que nos ha dejado sin democracia, pobres y hambrientos, si es así bienvenido nuestro amigo Monroe.

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