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Sáb, Mar

Venezuelan Blackout // Por: Daniel G. Cardozo M. @dgcmdan

Opinion

Si hay algo que ha caracterizado al chavomadurismo desde sus inicios es su imperiosa necesidad de mantener control de todo, desde la mente hasta las almas de sus conquistados y con fuerza, saña, malicia y empeño ha hecho todo lo posible para lograr el fin último de ser hegemónicos en el control de las ideas y el pensamiento individual y colectivamente.

Para este fin empezaron censurando, creando “leyes” de control ideológico de la opinión, luego compraron medios, cerraron otros, encarcelaron, desaparecieron y hasta asesinaron periodistas, pero al no lograr controlar totalmente, al no lograr la tan ansiada “hegemonía comunicacional”, empezaron a usar otras formas de control social, empezando primero con destruir el aparato productivo desde sus cimientos primarios para luego adueñarse a la fuerza hasta de la distribución, creando un estado de necesidad que mantuvo a gran parte de la población sumida en una frenética carrera para llenar los estómagos mientras, controlando la información, vaciar sus mentes.

Pero apareció otro enemigo casi que incontrolable: las redes sociales.

Esta “arma imperialista” ha permitido que la sociedad se informe de aquello que por presión, complicidad u omisión no podía decirse de forma más masiva, creándose una suerte de reporte casi que a tiempo real donde se han mostrado las realidades más crudas de Venezuela; asesinatos, robos, destrucción, saqueos, pero la más relevante, la vida íntima y los andares de quienes, vistiendo ropajes de salvadores populares, de antimperialistas, de socialistas patriotas han sido captados dentro y fuera de Venezuela disfrutando de todo tipo de lujos y excesos.

Ha sido por estos medios que nos enteramos de que los rojos son narcos, que las familias enchufadas viven cual reyes del medio oriente, por ahí se exponen sus vidas intimas, sus latrocinios, sus lanceros y testaferros, y aun a pesar de también hacer uso de estas, cada tweet, cada comunicado, cada video los descubre más aun en sus atrocidades, pues es fácil decir que la culpa del desastre es de “otros” mientras sus hijos exhiben fortunas, fiestas, grandes lujos, mientras eres captado usando zapatos de cientos de dólares o relojes de miles, mientras llamándote socialista haces tus comunicados por iPhone, y en lugar de ser un arma comunicacional para ellos desbancar al contrario, se convirtió en vitrina publica de sus atrocidades.

Y de mano de esa arma comunicacional, llego Guaido, haciendo uso excelente de la misma, pero, y siempre hay un, pero, se dieron cuenta los tiranos que iban perdiendo y bueno, la solución para ello fue también cerrar esos canales.

Bloqueos de sitios internet de noticias fue lo primero, luego sacan canales de televisión paga, después ataques masivos a quienes se saltaban la censura de internet, mas campañas robots contra la oposición democrática, y al estarles fallando todo eso, vino la medida más extrema: el total blackout.

No bastaba con censurar canales de tv, usar cuentas fantasmas o bloquear selectivamente a CANTV, no, pues las ideas no se pueden matar ni ocultar, fueron más allá y unos días antes del apagón del país, ya se sentía en servicios independientes de internet, (INTER, SUPERCABLE, MOVISTAR, DIGITEL y hasta algunas operadoras satelitales) la lentitud, las fallas por zonas, la caída de los servicios, así que usaron la última carta: cerrar todo.

Aun a pesar de saberse de las supuestas casusas del gran apagón del milenio - y digo supuestas pues nadie tiene la certeza de que realmente sucedió – no creo en casualidades y es que casualmente todo este pandemónium sucede cuando más fuerte estaba la oposición, cuando faltaban dos días para la gran toma del país, cuando más por el piso se encontraba la moral de sus “tropas”, cuando más necesitaban un motivo para cohesionarse, tiempo para reagruparse, cuando más necesitaban que ese enemigo que se han creado por décadas, esa historia del gringo malo fuese suficientemente creíble, y listo, se apagó el país y aun antes que terminásemos de salir de nuestro asombro, ya tenían culpables: el imperio, Marco rubio y por supuesto Guaido.

Saquen ustedes conclusiones, yo me voy a tomar mi calle a las tres de la tarde…

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