20
Jue, Sep

Una habilidad que sería injusta regatearle al predecesor de Maduro, era la inventiva para imaginar molinos de viento o castillos de arena, a nivel internacional. Así de manera sucesiva fue sacándose de su sombrero publicitario, nombres como Alba, Unasur, Celac, Petro-Caribe y otros, cuyo denominador común era proyectar la fantasía de unidades regionales y continentales en contra del “imperio yanqui”, pero cuyo denominador material eran las botijas del Estado venezolano, que terminaron arruinadas, entre otras razones, por la bien llamada “regaladera” foránea. Si hasta le financiamos suministro de energía a la ciudad de Londres, una de las más prósperas del planeta.

Leer más: Sopa de letras // Por: Fernando Luis Egaña

Un hecho público,  notorio y comunicacional, es que Venezuela se transmutó en un país de emigración masiva a lo largo del siglo XXI. Esto no es una opinión, mucho menos una especulación, es, repito, un dato de la realidad. Durante gran parte del siglo XX, Venezuela fue lo contrario: un país caracterizado por oleadas de inmigración masiva. Pero eso quedó en la historia, porque durante el presente siglo la situación se revirtió de manera radical.

Leer más: El poder y la emigración // Por: Fernando Luis Egaña

Más artículos...

Chip a Cookie