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Dom, Jun

No es un por un capricho o por un descontento puntual. No. Es porque Maduro y los suyos están terminando de convertir a Venezuela en un montón de escombros, y encima le niegan al pueblo su derecho a la democracia, es decir a expresarse en elecciones libres, justas y transparentes, para legitimar el cambio de fondo que aspira el conjunto del país. No en esas “votaciones regionales” amañadas que Maduro alega está ansioso de que se convoquen…

Para alguien que no viva en este país bizarro, será difícil creer lo que hoy pasa en Venezuela. Es inimaginable que unos parlamentarios acudan a la Defensoría del Pueblo y sean salvajemente agredidos por bandas armadas del gobierno a plena luz del día y ante la mirada complaciente de los cuerpos policiales y las FAN.  La agresión dejó al joven Diputado Juan Requesens con una herida en el rostro que ameritó 56 puntos de sutura y al Diputado José Brito con fracturas en la región intercostal pero lo insólito es que la represión brutal del régimen se produzca en las propias narices de quien tiene la obligación constitucional de defender a la ciudadanía y garantizar el pleno ejercicio de los derechos, me refiero al Defensor del Pueblo, cuyo silencio es vergonzoso y cuando abre la boca es peor.

La Mesa de la Unidad Democrática aceptó participar en el complicado proceso de validación de partidos políticos convocado por el Consejo Nacional Electoral. Contra todo pronóstico, y sorteando dificultades propias del clima autoritario que impera en el país, las organizaciones más importantes de la alianza opositora aseguran haber logrado las cuotas solicitadas para no quedar proscritas. En el camino, diversos partidos pequeños tanto del chavismo como de la oposición, han decidido no participar. No es para menos: el mecanismo impuesto exige que cada partido debe recoger la voluntad del 0,5% del electorado en al menos 12 de las 23 entidades territoriales.

Cogito ergo sum (Puerto La Cruz)-.  Aunque aún no termina el proceso de validación de todos los partidos que fueron sometidos a esta corroboración de su militancia, quisiera adelantar unas líneas de análisis sobre esta medición.

La oposición política venezolana está pasando por un trance muy difícil. Los esfuerzos de coordinación que cristalizaron en las candidaturas unitarias en diferentes comicios, a partir de la conformación de la Mud, ya se observan mucho más trabajosos que antes. Se siente, sin duda, un decaimiento o un retroceso al respecto. Del viento de cola en la opinión pública, se ha pasado a un viento de frente, y las perspectivas, francamente hablando, no parecen auspiciosas. ¿Por qué ocurre todo esto?

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