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Jue, Jun

Una vida saludable se inicia desde la infancia y es influenciada por la disponibilidad y el consumo regular de una dieta equilibrada. Con el paso del tiempo este requisito se ha hecho evidente tanto para los niños como para los bebés. Un buen régimen alimenticio desde el primer día sentará las bases para una infancia sana, proporcionando así una plataforma sólida para el desarrollo continuo y un buen comienzo en la vida.

La obesidad ha dejado de ser una afección presente en los adultos y en los últimos años se ha convertido en un flagelo que aparece desde los primeros años de vida, es por ello que la obesidad infantil es la nueva enfermedad que afecta a los países Andinos, según lo aseguró el médico endocrinólogo, Hernán Yupanqui, en el marco de su visita a Venezuela como ponente invitado al LVII Congreso Venezolano de Pediatría, para analizar y dar a conocer qué hacer ante esta problemática y cómo la familia juega un papel preponderante en la incidencia de esta condición.

Los primeros días de clases son todo un mundo por conocer. A veces, esto marca la culminación de un proceso que significó un cambio de colegio, de ciudad e incluso de región, por lo que es en este tiempo que se puede definir una experiencia enriquecedora o traumática. Es así como la familia cumple un rol fundamental a la hora de potenciar las capacidades de nuestros escolares.

Los niños en edad preescolar, entre 2 y 6 años, requieren de la constante atención de sus padres para asegurar una adecuada nutrición durante esta etapa de importante crecimiento y desarrollo intelectual y psicomotor. Esta labor se dificulta, una vez que los niños comienzan a asistir al colegio. Por ello, la comida que se envía de casa, en las loncheras, resulta fundamental para impulsar esa alimentación saludable y balanceada para sus hijos.

Para la mayoría de los padres este tema es de gran preocupación, lo primero que tienen que tener claro es que la lonchera escolar va formar parte de la merienda de la mañana y/o de la tarde y que en ningún momento debe ser considerada la sustitución del desayuno ni del almuerzo. Durante el sueño, el niño está sometido a por lo menos a 8 horas de ayuno y el desayuno (antes que la lonchera escolar) aportará a su organismo los nutrientes necesarios para empezar su jornada diaria.

Que padre no ha pensado en alguna ocasión que su hijo se ha vuelto sordo. No solo no obedece sino que parece no escuchar cuando se le pide algo y ni se inmuta a pesar de la desesperación de sus padres

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