El concepto “Aquagym” procede del inglés y combina los términos “agua” y “gimnasia”, que definen con mucha precisión el tipo de deporte que engloba.

Se puede decir que esta modalidad es una variante del aeróbic que se realiza en un medio acuático, por lo general una piscina, y que, gracias a su desarrollo en el agua permite duplicar los efectos del ejercicio

En los últimos años se ha incrementado notablemente su uso y su demanda, no sólo por los beneficios para mantener y mejorar la línea, sino por sus ventajas a nivel de salud.

Aunque al principio el Aquagym se destinaba a personas con lesiones musculares, óseas o articulares, y también a gente de avanzada edad; se han comprobado sus magníficos beneficios para el organismo y su componente dinámico y muy divertido que hacen de éste un deporte único.

Con la música se activa el organismo y se suben las pulsaciones. Además, gracias a sus ritmos se facilita enormemente la realización de los ejercicios, ya que se adecuan a la música para que se creen coreografías divertidas.

La mayor ventaja del Aquagym es el agua: contribuye a hacer los movimientos mucho más fácilmente sin que apenas se note el cansancio. Incluso, muchos ejercicios realizados en el agua no serían posibles fuera, ya que ésta “sujeta” el cuerpo y lo permite flotar dándole mayor libertad.

Aquagym durante el embarazo
Los cambios que sufre una mujer durante los nueve meses de gestación, como hinchazón de piernas, pies y tobillos, peso excesivo, varices o hemorroides, pueden controlarse a través del ejercicio. Según concluyen diversas investigaciones, uno de los que pueden aportar más beneficios es la gimnasia acuática, de forma especial en la reducción del dolor lumbar. Aunque la embarazada debe antes consultar con el médico si es adecuado o no para ella realizar este tipo de ejercicio, lo cierto es que el aquagym relaja, ayuda a gastar las calorías excesivas, mejora la circulación y hace que la mujer no sienta tanto el peso de la barriga.

Si se llevan a cabo este tipo de ejercicios, siempre conducidos por profesionales especializados, es recomendable hacerlo desde el quinto mes de embarazo. Durante la clase se recomienda realizar movimientos generales y paseos en el agua, así como ejercicios para tonificar las extremidades. Cabe destacar que los especialistas aconsejan la práctica de ejercicio adaptado al período de embarazo y al estado físico de la mujer embarazada, así como otorgar unos minutos a las técnicas de respiración y relajación.