15
Sáb, Dic

Tiempos: pasado o presente // Por: José Dionisio Solórzano @jdionisioss

Opinion

San Agustín de Hipona nos enseñó que “no digas que el tiempo pasado fue mejor que el presente; las virtudes son las que hacen los buenos tiempos y los vicios los que los vuelven malos”.


Y así está ocurriendo con Venezuela. Tenemos un presente cargado de los más atroces vicios que han convertido a nuestro ahora en una amalgama de malos momentos y patéticas realidades.

El ayer venezolano, a pesar de sus errores porque los hubo, estuvo dominado por más virtudes que maleficencias.

Sí, hubo tiempos y momentos donde viciosos políticos convirtieron el ayer en momentos amargos; pero al sopesar el balance fueron más las virtudes que las acciones malas. 

No obstante, al compararlo con este presente la diferencia es abismal.

Hoy malas personas guían los destinos del país. Y son malos porque persiguen, acosan, vejan, engañan, manipulan, ofenden, e inclusive hasta se burlan de la fe.

Aquellos que pretendieron fundar una neo-religión alrededor de la figura de un expresidente fallecido, aquellos que maldicen a diestra y siniestra, aquellos que se mofan del rosario, el credo y el amor religioso, son sin más malas personas, unos sacrilegios que han fundado este “mal presente”

El presente es malo, porque los vicios de quienes gobiernan lo transformaron en un mal sueño, en una pesadilla que deseamos despertar con prontitud.

Los venezolanos recordamos con nostalgia ayeres mejores, porque por encima de los errores humanos, brillaban acciones y evocaciones de amor, bondad y misericordia.

La ausencia de virtudes nos regala un presente de agravio y sinsabores, un aquí y ahora repleto de amargas decepciones, de allí que digamos aquella popular frase: “éramos felices y no lo sabíamos”.

Y es cierto, en la Venezuela de ayer no sufríamos por la carencia de comida en las mesas, no padecíamos por una inflación incendiaria y creciente.

Los venezolanos de ayer eran solidarios, amables, despreocupados. Eran tiempos de concordia y desarrollo, era una Venezuela de faz alegre y andar firme.

Luego de 18 años de socialismos a la usanza cubana, la realidad es otra. Los políticos llegaron a niveles de perversión inusitados e insospechados en otras eras.

Acusaciones de tráficos de estupefacientes, terrorismo, corrupción y más, dejan en pañales cualquier desliz cometido por otras personas en otros tiempos.

Crearon un imperio de inmoralidad y de caos, con una corona de vicios que asienta el poder de aquellos que se amparan en el mal para reinar.

San Agustín ya no lo advertía hace muchos siglos atrás, son nuestras virtudes las que moldean nuestra realidad, es la fe en Dios, es la proyección de caridad y amor verdadero, lo que construye realidades afables y prosperas.

Y, son los vicios quienes engendran la muerte, la tristeza y la decepción.

Huyamos de los vicios, seamos hombres y mujeres de bien. Rechacemos la maldad, luchemos por el cambio social, político y económico de nuestra amada nación.

Chip a Cookie