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Lun, Dic

Una nueva generación dorada busca otra hazaña

Deportes

Ha habido que esperar 20 años para volver a ver a Marruecos en la Copa Mundial de la FIFA™. Dos decenios de sueños rotos, de decepciones y de dudas, hasta que los Leones del Atlas pusieron fin de una vez a esa larga espera. Y el pueblo marroquí le debe ese momento histórico, en primer lugar, al hombre que sale airoso de todos los retos: Hervé Renard.

El técnico francés luce en su palmarés dos Copas Africanas de Naciones (y con dos países diferentes, una gesta única). Y el 17 de noviembre de 2017, este especialista del fútbol africano sellaba en Abiyán su primer billete para un Mundial; un momento que llevaba esperando diez años.

“Mi recuerdo más hermoso es la vuelta al país tras la victoria”, asegura Renard, que conquistó el título africano con Zambia en 2012 y con Costa de Marfil en 2015. “Son días que se recuerdan para siempre”.

Sin duda, ese momento les recordó a los marroquíes la felicidad que experimentaron en 1998, cuando los Leones del Atlas lograron clasificarse para la cita mundialista de Francia gracias a una generación de superdotados. La figura emblemática de aquel brillante combinado, Mustapha Hadji, es hoy el ayudante de Renard.

Para Hadji, la actual selección no es tan diferente de su antecesora. “Hay una solidaridad y una hermandad en este grupo; y eso es lo que hacía fuerte a la selección de 1998”, considera el ex cerebro marroquí.

Sólida… y ofensiva
La selección marroquí, competitiva y sólida, es la que menos goles encajó durante la fase de clasificación de todas las presentes en Rusia (sólo 1 en la segunda ronda, y ninguno en la liguilla de la tercera ronda). Si bien destaca por su sólida defensa liderada por el capitán Mehdi Benatia, no hay que olvidarse de su ataque. Marruecos marcó 11 goles en la liguilla decisiva, 4 de ellos obra de Khalid Boutaib.

Marruecos deberá sacar partido de todas esas bazas para intentar salir airosa de un grupo complicado, que incluye a la RI de Irán, Portugal y España. Sin embargo, el técnico francés no es de los que se consideran derrotados de antemano.

“No estamos ahí para conformarnos con una mera clasificación”, anuncia Renard, quien dirige a un equipo que lleva 18 partidos sin conocer la derrota, y que está dispuesto a escribir una nueva página en la historia.

Ya en 1986, los marroquíes vencieron a Portugal y se clasificaron para la segunda fase; una primicia para una selección africana en los Mundiales.

A cada generación dorada le corresponde su hazaña. Las de 1986 y 1998 así lo demostraron. Y la de 2018 quiere confirmarlo…

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