El fabricante de automóviles alemán BMW descartó este jueves cambios en la producción de su nueva planta de México pese a la amenaza del presidente estadounidense Donald Trump de imponer aranceles crecientes a las exportaciones mexicanas.

La planta, que por ahora produce y exporta vehículos de la Serie 3 exclusivamente al mercado de Estados Unidos, está proyectada para abastecer a más de una decena de países, dijo Oliver Zipse, responsable de la producción global de la compañía.

En 2020, la planta de San Luis Potosí abastecerá a 40 mercados y “por ahora sería muy especulativo hacer algún tipo de anuncio de corto plazo”, dijo al ser consultado sobre posibles cambios de cara a las medidas arancelarias de Washington.

“Seguiremos con nuestro plan y veremos cómo va (…) en estos momentos no vemos razones para cambiar planes”, agregó Zipse previo al acto inaugural de la instalación.

Detalló que a partir de julio se iniciará la distribución de vehículos a mercados distintos al de Estados Unidos.

La planta produjo 1.730 automóviles entre abril y mayo, de los cuales 1.240 se exportaron a Estados Unidos, según datos divulgados este jueves por el instituto nacional de estadística, INEGI.

Las recientes amenazas de Trump de imponer aranceles del 5% a partir del próximo lunes si México no frena la migración ilegal amenazan con golpear a la industria automotriz mexicana y descarrilar la ratificación del T-MEC, una renovada versión del acuerdo del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) que el país latinoamericano mantiene desde 1994 con Estados Unidos y Canadá.

La aplicación de los aranceles encarecería los precios al cliente final tanto de los automóviles con componentes hechos en México como aquellos ensamblados completamente en el país como es el caso de los vehículos que ya produce BMW.

Al respecto, Zipse señaló que “es verdad” que si se imponen aranceles estos “siempre son pagados” por los consumidores finales.

–Descartan cabildeo con Trump–
Consultado sobre si recurrirían a esfuerzos de cabildeo ante la administración de Trump en busca de revertir estas medidas, tal y como lo han hecho otros actores del sector como Volkswagen, Zipse descartó tal posibilidad.

“Nos gusta hacer cabildeo con los hechos”, dijo el ejecutivo y señaló que la firma ha invertido unos 600 millones de dólares para ampliar la capacidad de su planta de Spartanburg (EE UU), entre 2018 y hasta 2021, emplean a 14.000 personas directamente y más de 90.000 a través de su cadena de proveedores.

“Somos grandes inversores en Estados Unidos y al mismo tiempo queremos invertir en México”, agregó Zipse.

La planta de San Luis Potosí tendrá capacidad para producir 175.000 vehículos cuando alcance su pico, objetivo previsto para finales de este año, informó la compañía.

La planta está diseñada para ser expandida y habilitada para el ensamblaje de otros modelos de la marca, entre ellos los vehículos híbridos o completamente eléctricos.

México es uno de los mayores exportadores de automóviles gracias a las instalaciones que tienen las automotrices como Ford, General Motors o Mazda en el país.

El sector automotriz fue parte vital en las discusiones que sostuvieron México, Estados Unidos y Canadá para actualizar el TLCAN) ya que usualmente un vehículo es armado con componentes de los tres países.

El nuevo pacto, que aún debe ser ratificado por las tres legislaturas, incluyó un aumento en la proporción mínima de partes de automóviles que deben ser elaboradas en Norteamérica, así como la exigencia de que entre 40% y 45% de dichas partes sean fabricadas en zonas con salarios altos.

Las autoridades mexicanas se reunieron este jueves en Washington con su contraparte estadounidense para llegar a un acuerdo que evite los aranceles.