El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, apuntó este martes a la necesidad de una nueva Constitución que recupere su esencia y defendió las reformas que impulsa y han de permitir, entre otros puntos, la creación de la polémica Guardia Nacional.

“Buscamos una nueva transformación, y correspondería tener una nueva Constitución. Pensamos que no hay condiciones para eso, porque tenemos otras tareas más importantes, y se optó por hacer propuestas de reformas”, dijo López Obrador, acompañado de los altos representantes de los poderes judicial y legislativo, así como de gobernadores estatales.

En la ceremonia conmemorativa del 102 aniversario de la promulgación de la Constitución de 1917, en el céntrico estado de Querétaro, el líder izquierdista consideró que las reformas que está impulsando son de la misma “importancia y profundidad” que una nueva ley fundamental, y esperó que, a futuro, se establezca un nuevo constituyente.

“Últimamente también se afectó mucho, no solo la letra sino la esencia, el espíritu de la Constitución”, indicó, apelando a los valores iniciales del documento, que ha padecido centenares de modificaciones.

Apeló, entre otros artículos, al 27, que habla sobre el “dominio de la nación” en el suelo y subsuelo.

Haciendo una referencia a la propiedad del petróleo y, de manera más velada, a la reforma energética, que impulsada por su antecesor, Enrique Peña Nieto (2012-2018), abrió el sector a la iniciativa privada.

El plan de reformas de López Obrador es bastante extenso e incluye, por ejemplo, una modificación constitucional para crear la polémica Guardia Nacional -actualmente en debate en el Legislativo- que será conformada por militares, marinos y Policía Federal, y ha de garantizar la seguridad.

No obstante, el líder izquierdista centró su discurso en una serie de reformas en tres sentidos: definir como delito grave la corrupción, acabar con la impunidad, también en expresidentes y, en líneas generales, profundizar la democracia.

“La Constitución no ha muerto”, remachó López Obrador, que en la conferencia de prensa matutina de este martes celebró que el documento mantuviera su “espíritu” pese a reformas impulsadas por Gobiernos neoliberales.

Se considera que la Constitución del 5 de febrero de 1917 plasma los ideales y es un legado de la Revolución mexicana, que se alargó de 1910 a 1917 y puso fin a la dictadura de Porfirio Díaz, en el poder de 1876 a 1880 y de 1884 a 1911.